
Alma espera que Rogelio llegue a tiempo para las pláticas. Jesús no sabe cómo decirle que la está engañando y nunca se fue en avión. Rogelio se quedó dormido por las pastillas que Patricia le puso en la bebida.
Fernando es rescatado por Discua cuando casi se ahoga durante el bautizo. Tiene una experiencia cercana a la muerte. Le confiesa a Discua que su cambio no había sido auténtico, pues sólo le siguió la corriente para acostarse con ella. Pero ahora es un hombre renovado y la ama sinceramente.
Julio, enamorado, le pide a Xóchitl que ya no esté deprimida pues tiene una linda sonrisa. Xóchitl sigue muy triste por su rompimiento con Jesús, pero le dice que intentará estar más feliz. Xóchitl, dolida, no le habla a Jesús.
Alma le pide a Jesús que la acompañe a sus pláticas prematrimoniales, donde el sacerdote confunde a Jesús con Rogelio. Alma le pide que se haga pasar por su prometido, porque si no, no podrá casarse por la iglesia.
Elías está decidido a no irse de su casa, pues teme que Verónica cambie la chapa si él sale y no pueda volver a entrar. Maricela le llama y se molesta con la actitud de Elías.
Fernando, arrepentido por todo el mal que ha hecho, le confiesa a Discua todos los negocios ilícitos de Rogelio y su amorío con Patricia. Fernando le advierte a Discua que si declara podría ir a la cárcel.
Patricia despierta a Rogelio y finge haberse quedado dormida también. Le recuerda a Rogelio su cita con Alma para las pláticas.
El Padre Diego, que lleva las pláticas prematrimoniales, le pide a las parejas que compartan cómo se conocieron y decidieron casarse, escoge a Alma y a Jesús. Rogelio va en carretera manejando como loco y culpa a Patricia de todo. Rogelio se queda sin gasolina y no pueden continuar.
Jesús relata la verdadera historia de cómo él y Alma se conocieron, dice cuánto la ama. Alma se queda encantada con las palabras de Jesús, en medio de las demás parejas que gritan: "¡beso!, ¡beso!" Y entonces, ellos se funden en un maravilloso beso lleno de amor.