
Rodrigo le ofrece a Paloma ayudarla a vender sus dulces a cambio de que lo ayude a estudiar; Vanesa y sus amigas ven de lejos a éstos dos y la primera dice que no va a permitir que Paloma le quite a Rodrigo.
Justo le dice a Santos que lo perdone porque se siente responsable de los errores que ha cometido, Santos le dice que no tiene nada que perdonarle, ya que gracias a la educación que le dio es un hombre honrado y eso es algo que por lo visto está desconociendo; Justo le pide que regrese a dar la cara, pero Santos le cuenta que han tratado de matarlo dos veces. Justo se sorprende y le dice que prefiere un hijo prófugo que muerto.
Giuliano se siente aliviano porque sabe que si Santos regresa, todo se vendría abajo para ellos.
Justo le dice a Derecho y a Curtis que no va a entregarles a su hijo porque han intentado asesinarlo y ellos han sido incapaces de salvaguardar su vida.
Santos está más decidido que nunca de regresar a Los Ángeles para demostrar su inocencia y así poder buscar a María para amarla libremente.
María se extraña de que Paloma ha estado llegando muy tarde de la escuela, Isabel le dice que es porque está vendiendo dulces, pero Amalia cambia la conversación para no dar explicaciones.
Rodrigo lleva a Paloma a su casa, Gloria se da cuenta quién es y la recibe con mucho gusto, la invita a comer.
Santos se encuentra con Amalia e Isabel, Amalia lo evade y cuando Santos se acerca a saludar a Isabel, ésta le dice que ya no es su muñeca y que ella y Paloma ya no lo quieren.
Gloria le cuenta a Paloma que lo único que le gusta a Rodrigo es la machaca y ver palomas en la pantalla de su computadora, Rodrigo se sonroja.
Isabel le dice a Santos que ya no lo quiere porque hace llorar a su hermana por besarse con otra mujer, Santos entiende lo que sucede, pero le explica que él no besó a la muchacha y que no cambiaría a María por nadie.
Santos va a buscar a mMría a la escuela de computación.
Rodrigo acompaña a Paloma a su casa y le dice que siempre que pueda va a ayudarla a vender sus dulces, se miran con gusto, pero se apenan.
Santos le explica a María que la mujer con la que lo vio besándose fue Elvira y fue ella quien lo besó, le dice que a la única mujer que le interesa besa es a ella, pero no puede hacerlo y lo único que le deja claro es que su ángel es ella.
Santos va al zócalo a ofrecer su trabajo como pintor y se pone junto a los plomeros, albañiles, etc; María lo ve de lejos.
Santos se entera que hay un ferrocarril que le dicen La bestia y que recorre todo el país hasta los Estados Unidos, y es el que utilizan los migrantes para llegar allá.
María recuerda que algún día dijo que Santos era su responsabilidad.
Santos prepara su maleta con intención de irse, ya que piensa que si se queda, correrá a declararle su amor a María y no quiere hacerlo porque no tiene nada qué ofrecerle. María encuentra a Santos saliendo de la pensión con su maleta; ambos se miran con intensidad.